viernes, 15 de agosto de 2014

En las entrañas de la rola: Breve historia de Irán a través de la rola “Salvation for the worms” de Ekove Efrits


                                                                                                                                            Por Silas Mesulam




Through a velvet night i heard a song for twice / About a dreamy tale of a land with a graceful sky / There was no war, no fear, no lie / No hell, no torments to deserve to die
      La tierra milenaria de Irán tiene una historia vertiginosa donde su pasado persa y su cultura musulmana han constituido los rasgos característicos desde que los iranios se hicieron de su independencia, allá por el siglo XVI. Renuentes a la influencia de occidente, como muchos de los países de medio y lejano oriente, Irán fue un país alguna vez idílico con su desierto, su Babilonia y su culto a la solemnidad y el mutismo.
But he came from the depths of putrification / With the eyes that're covered by blood / He told them about the true salvation / And evoked them to burn all the nature's creations
      El interés depredador de los países imperialistas por Irán y oriente medio toma un cariz inaudito durante y después de la segunda guerra mundial. Soviéticos y británicos se disputaron el territorio iraní y no fue hasta 1946, tras la firma del tratado de Teherán, que Irán retomó su autonomía para instaurar un gobierno de tendencia nacionalista encabezado por el primer ministro Mohammad Mosaddeq. Sin embargo, el Sah (Rey) de la dinastía Pahlavi, Mohammad Reza Pahlevi, ya tenía inoculado el veneno del poder e instauró un gobierno dictatorial aconsejado y financiado por los Estados Unidos. Mosaddeq fue removido de su cargo en el poder y posteriormente acusado de traición, pasó tres años en la cárcel.
      La injerencia del país norteamericano en Irán sólo llevó la desigualdad y la depredación del sistema capitalista disfrazado de modernización e industrialización, el sueño americano llevando “la salvación” por todo el mundo.
     Treinta y tres años de abusos dictatoriales, de persecuciones, desapariciones y pobreza, bastaron para alimentar el levantamiento del pueblo iraní que reclamaba la cabeza del Sah, revolución islámica iniciada en enero de 1978 y encabezada, desde el exilio, por el Ayatolá Ruhollah Jomini, opositor al Sah desde 1955. Así fue como al año siguiente, después de aterradoras batallas, el Sah huyó del país y el Ayatolá regresó de su confinamiento para proclamar la República Islámica de Irán. Pero el parásito yanqui perduró en su afán de intervenir en Irán y alentó al gobierno dictatorial de Saddam Husein, también impuesto y financiado por el gusano, a invadir Irán. La guerra contra Irak (conocida como “la guerra impuesta”, 1980 -1988) fue desastrosa para ambos países pero no para los Estados Unidos que posteriormente, en la primera y segunda guerra del golfo pérsico, aprovecharía la decadencia de los contendientes tras ocho años de infructuosa guerra. Infructuosa, sí, pues Irak no conquistó los territorios que pretendía e Irán vio interrumpido su proceso hacia la República Islámica.
The day was so grim a day [...] / The new child of hatred / Could be felt in the womb of the insane. / The seeds of downfall were growing one by one / By the name of darkness the hopes turned to dust...                
      Como la voz de un nuevo dios que trae la salvación (“democracia” le denominan ellos) a una tierra ignota, así el imperio norteamericano se ha anunciado no sólo en medio oriente sino en el mundo entero. Las últimas líneas de la canción de este grupo iraní son lapidarias y resumen bien los días grises que han ensombrecido a las antiguas tierras mesopotámicas donde un niño lleno de odio, un niño sin padres, sin heredad, sin patria, sigue creciendo entre la mediocridad legada por el consumismo occidental. Actualmente Irán, Irak y Afganistán siguen soportando y combatiendo el embate norteamericano en una guerra de baja intensidad que busca arrebatar toda esperanza a sus ciudadanos. Sin embargo, las generaciones, como los granos de arena del desierto, no olvidan y lanzan con su black metal un grito de guerra que retumba en todo el mundo. Que sean las semillas podridas de los invasores –y no los pueblos del mundo– las que regresen al polvo de la muerte de donde han venido.

Grupo: Ekove Efrits, pieza: Salvation for the worms, disco: Suicidal Rebirth, 2008.



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