viernes, 15 de agosto de 2014

Editorial (Óbito N°3)

Amaina en un día cualquiera en el tranquilo jardín. Bajo un durazno y un peral la luz del sol reverbera sobre las piedras mojadas y en las gotas de lluvia que han quedado sobre las hojas caídas. La luz también desciende sobre el resto de la colina y sobre la ciudad.
   Hay un velo irreal en este cuadro idílico, una sensación de embrujo que se altera con la caída de un fruto. Su desplome apenas dura un segundo de vida, el mismo segundo en el que cabe un beso de dos que se tenían en el olvido, el último momento de un condenado a muerte, la llama que enciende el cigarrillo de alguien que mira su vida a través de la ventana, el primer segundo de los que abandonan el limbo del vientre, el instante fulgurante de una bomba sobre un campo de refugiados en Gaza, la vida deslizándose como cerveza en la garganta  de un sediento, la caída de un durazno sobre el césped..., apenas un segundo, apenas.
   En nuestro tercer número, Óbito se complace en presentar una entrevista con el emblemático grupo Xipe Vitan Jäi'. Nuestros amigos de la casa editorial El viaje y el camino nos comparten la poesía de Diego Morales, autor del cuadernillo En las afueras. Silas Mesulam nos desgaja un poco de la historia iraní a través una rola trascendental del black metal de medio oriente, esto en la nueva sección denominada: “En las entrañas de la rola”. En el libro del mes, Luis Salvador, amigo de pluma bífida, nos acerca a la novela El guardián entre el centeno de J. D. Salinger.
   Aquí, en el jardín de todos los atardeceres, uno estaría tentado a creer que podemos perdurar en la belleza, ya sea en ésta o en otra región de la realidad; y realmente con vehemencia creeríamos de no ser por el durazno que yace en el suelo y del que emerge el gusano de Óbito. Las pesada nubes vuelven a cubrir el horizonte, han pasado los segundos y la vida sigue mutando, la historia sigue su caprichoso baile para cadáveres, la ciudad bulle en su caos. Nuestro gusano, rechoncho y embriagado, continúa su sendero entre literatura y música. Sólo la muerte –como la invención del jardín– siempre  es la misma en todos los segundos de todas las vidas.
   Lee, amplía la información, difunde y colabora con nosotros.

Óbito (ergo sum)


foto: James Nachtwey

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