lunes, 18 de agosto de 2014

Entrevista: Xipe Vitan Jä'i: La resistencia sin tregua


Versátil, comprometido musical y socialmente, propositivo y meditado, el proyecto Xipe Vitan Jäi', antes Xipe Totec Kalpul, es un referente obligado en los últimos siete años de metal mexicano. Su música, disidencia violenta y melancólica, no deja de causar controversia e influencia en lo que unos denominan como metal “prehispánico” o folk, así como en el black metal nacional.
En una charla más que amena, después de una tarde de ensayo allá en la soledad del jardín de la biblioteca José Vasconcelos, Dante García, Nestor Santiago, César Ramírez y Thubini Mästöhö, todos multinstrumentistas, compartieron con el equipo de Óbito sus impresiones sobre el black metal así como los objetivos y evolución del proyecto Xipe Vitan Jäi'. Aquí lo mejor de una larga entrevista.
¿Porqué el black, cuál fue la motivación para escoger el género?



Dante: Si nos referimos al contexto del black metal en Noruega, forzosamente entramos al debate de los nacionalismos y este contrapunto de la dominación ideológica del cristianismo sobre los noruegos. Sin embargo, nosotros, más allá de ser parte de un nacionalismo en nuestra música, aunque tenemos una postura y una posición ideológica fuerte, nosotros decidimos tomar el black porque notamos que en este género está la cuestión de las ambientaciones, de riffs fuertes, baterías rápidas, el ambiente oscuro, pesado, místico, melancólico que genera el black metal.


Nestor: Más que nada son las atmósferas que se crean a partir de los acordes que se utilizan en el black metal. Sabemos que existen infinidad de géneros en el metal. A mí, en lo personal, lo que más me agrada del metal es la atmósfera que crea el black. He escuchado death, heavy, power y son excelentes géneros, muy técnicos pero no me llenan. En cuanto a la cuestión ideológica del black metal yo retomaría, más allá de estar en contra del catolicismo y la iglesia –cosa que me tiene sin cuidado aunque sé que la iglesia ha hecho mucho daño en gran parte del mundo–, yo retomaría el concepto que se tiene de lo pagano: lo que viene de fuera, del pagus, lo que viene del bosque. Nosotros buscamos reflejar esa atmósfera, oscura si se puede decir, con un lenguaje propio; nosotros tratamos de afirmar nuestra atmósfera con idiomas que se vienen manejando actualmente en México.



Thubini: Creo que el black metal es una consecuencia social. Como casi toda la música tiene un origen, factores políticos, económicos, sociales, culturales e ideológicos en los cuales los instrumentos de poder se han ido implementando, se han impuesto de igual manera que las religiones imperiales. El black metal, en su origen, surgió como una respuesta a ésta saturación de la imposición de unas normas sociales. Es decir: “tú tienes que creer en dios, te tienes que bautizar y tienes que trabajar y ser un hombre de bien”. Eso socialmente pesa mucho, hoy en día se sigue dando, tú naces y ya te tienen trazada tu vida y casi no hay posibilidad de dilatar el camino que es directo. A muy groso modo, creo que es como el origen de muchas vertientes de protesta contra las imposiciones de los grupos de poder a lo largo de la historia del ser humano. El black metal así surge, como una respuesta social, sin embargo, no se entendió eso y no se ha entendido y parece que no se seguirá entendiendo porque, desgraciadamente, uno de los productos de estas muestras de fastidio social es la “radicalización negativa”, como yo le llamo. El radicalismo no es otra cosas que llegar a la raíz, lo cual puede derivar en fanatismo, en enajenación, imitación. El black metal surge con este ímpetu en Noruega que es una sociedad bien alineada a las normas sociales; así, a finales de los ochentas surge como un movimiento musical que se jacta de tener una base histórica, ideológica con la que buscaron argumentar su escape de esa realidad que vivían los jóvenes escandinavos de esa época. En los Años noventas llega el boom del black metal. Se crean muchas tendencias radicales como respuesta pero se pierde esa esencia de protesta y se va por el camino del fanatismo y la enajenación que se vive en este mundo. Se puede decir que el black metal se estancó, se quedó en la enajenación, se quedó en que “yo me visto de negro y hago cánticos a Satán”. El supuesto satanismo del black no llega al aspecto religioso, sino llega a una parodia, a una burla...



Nestor: A una folklorización del satanismo... .



Thubini: Exactamente, una folklorización del satanismo porque el satanismo blackmetalero simplemente es un disfraz social, una manera de diversificación ante el otro con el que no me identifico, como igual que el reguetonero, etc.



¿Acaso una postura ante la vida?


Thubini: Sí, una postura ante la realidad en la que vives y una manera simple de decir: “no estoy de acuerdo con esto y estoy buscando. No sé para dónde estoy yendo pero estoy buscando”. Entonces, todos, cuando fuimos chavos, empezamos a buscarle por doquier tomando de aquí y allá: de repente somos –hipotético– eskatos, punks, metaleros y de repente ya no somos nada de eso, ése es el proceso que todo chavo tiene que pasar: una búsqueda de identidad constante y que inclusive, cuando ya tienes cierta edad, cierta estabilidad ideológica, siempre sigue cambiando porque la identidad es un ente vivo, dinámico como nuestra vida, por eso sigue cambiando. En es caso el metal como el tiempo, como la vida, como la biología, como el cosmos y los ciclos naturales, tiene que cambiar; por ello mi crítica es que el black metal se estancó en el medioevo, en el oscurantismo..., un pseudo oscurantismo en que la gente se pinta la cara de blanco, con sus cruces invertidas y fuego y vídeos y toda la parafernalia del mercado. Parafernalia que, a todos los que nos gusta el black, nos envolvió en su momento. De hecho yo, hace muchos años, andaba muy clavado en esa onda, pero te das cuenta que es una patología. Una patología porque... bueno, a ver: yo quisiera ver que si tú estás cantando e invocando al diablo, yo quisiera ver si vas a estar contento que un día en verdad el Diablo se te pare enfrente.
Nestor y Thubini

¿En este proceso de siete años el black metal sigue siendo una estructura musical que les permite la experimentación y cómo ha cambiado su concepto del mismo?


Nestor: Es complejo, en el proceso de las bandas siempre están en pugna las ideas. Ahorita tenemos canciones basadas en el black y la verdad es que sí, sigue siendo una herramienta viable de composición. En lo personal es inspirador escuchar bandas nuevas y buenas. Esto se contrapone con que no queremos anclarnos en ese sonido, al mismo tiempo que queremos utilizar las atmósferas del black también queremos utilizar los ritmos de otros géneros como la samba, podemos ocupar el mismo fraseo de los poemas en lenguas nativas, etc. Aquí, en Xipe, el black es una parte en la composición, ningún género es regente en nosotros.



Dante: Hemos estado en un proceso de transformación fuerte, en efecto, la mayoría de los integrantes en un principio del grupo, el black era EL GÉNERO. Pero nos dimos cuenta de que había más y que la riqueza musical de este país e influencias de fuera nos podía dar para crear un género propio y hacer un concepto de banda que no se había visto en este país. Nosotros viramos hacía otros ritmos sin olvidarnos del black y sentimos que nos ha enriquecido.



¿Cómo viven ustedes esta paradoja de nutrirse de un género de connotaciones negativas para hacer música que tiene mucho de vida?



César: Yo considero esta paradoja como una manera de resistir. El hecho de que aprendamos otras lenguas y las empleemos, así como otros géneros de este país –porque escuchamos son jarocho, huasteco, etc. La muerte es una fiesta en este país, eso ya es una paradoja, lo mismo se ve en la música de este país. Cuando traspolamos la melancolía del black metal con música que nosotros hacemos, adquiere mucha melancolía a manera de resistencia. La paradoja la llevamos hasta en nuestro entorno, en nuestros trabajos, es una lucha constante en la que vas aprendiendo.



Thubini: En mí caso la paradoja existió desde hace muchos años. Desde muy niño escuché metal, estoy muy familiarizado con el género. Mas la paradoja surgió cuando, siendo adolescente, me pregunté: “¿Qué diablos voy a hacer de mi vida?”, entonces entré en el proceso de formación de la identidad y ja ja ja... hay me tienes diciendo: “Soy metalero” y hasta me consideraba vikingo, ¿no? Y me maquillaba..., me ponía polvo porque quería ser blanco... digo, eso fue hace muchos años... las pendejadas que hacemos en pos de la identidad. Yo si lo digo porque sí lo hice.



Bueno, todos los aquí presentes fuimos jóvenes con ímpetu de tontos...



Thubini: ja ja ja, el puro fanatismo, yo sí tenía mis playeras de puro metal y así. Afortunadamente con el tiempo el paradigma se volvió una certeza, obvio me di cuenta que el black es simplemente una expresión musical y actual que busca, como todas las expresiones artísticas, llevar un mensaje, el que sea. En mí caso nunca me sentí identificado con la ideología del black, nunca me gustó el satanismo..., lo que sí me gustaba era lo que veníamos comentando de las atmósferas y la rítmica del género que provocó en mí las mejores imágenes. Yo siempre que escucho black metal se me figuran paisajes..., paisajes. Cada vez que viajo siempre escucho black y sus sub-generos, así como otro tipo de música que tengan esta connotación melancólica y nostálgica porque, de alguna manera, yo soy así.

El black me amplió mucho el panorama musical, me enajenó mucho tiempo pero afortunadamente me ha permitido escuchar otras vibraciones sonoras, es un vehículo que llega a la banda de hoy, a los chavos de hoy y permite hacer el mensaje que quiero ofrecer que es: Hay elementos musicales contemporáneos para poder expresarnos, pero sobretodo los hay para poderlos fusionar con lo que se le llama “la base tradicional” o con una raíz cultural, y en este caso los ritmos originarios de este territorio que mal llamamos México. Claro que lo contemporáneo y la tradición se pueden fusionar, las lenguas originarias se pueden cantar. Las lenguas originarias no son obsoletas.

   La música es un instrumento infalible para mandar un mensaje y también, porqué no, sembrar la semilla de un cambio. En el caso de los pueblos originarios hay que contribuir a la reivindicación de estas lenguas, culturas, pueblos, de estas realidades que están acá afuera, están en todas partes; de igual manera el black metal, como una expresión musical que se originó en los años ochentas pero que es muy actual y muy popular, decidimos tomar el metal como ese anclaje, esa muletilla para jalar a la banda, primero, y después decir: “miren, vean esto [los pueblos originarios], no se cierren, hay otras realidades, este es nuestro mensaje... etc., etc.”



¿Cuál ha sido el paso del Xipe Totec Kalpul, ahora Xipe Vitan Jä'i en el metal?



-Thubini: Como proyecto, sin ser pretencioso, sí hemos generado un parte aguas por lo menos en la escena..., no del metal en México pero sí de esta corriente como nacionalista, prehispánica –aunque, obviamente nosotros ya barrimos con la idea de lo prehispánico. Nosotros no hacemos música prehispánica--. Para nosotros es claro el camino. La paradoja personal y en el grupo desapareció hace tiempo. El black metal, como género musical dentro de este proyecto músico-cultural que ahora denominamos Xipe Vitan Jä'i sigue siendo un pilar pero ya no es el núcleo. Es ya un pilar en conjunto con otros que están reforzando nuestro proyecto, nuestra contribución social.



¿Cómo ha sido la recepción por parte de los escuchas?



-Dante: Al inicio de la banda, cuando empezamos a difundir el EP Xoxopantla, es cuando la gente empieza a conocer el concepto y encasillan, de entrada, a la banda en esta clasificación del metal prehispánico y al menos lo que hemos notado es que allí hay una postura fuerte respecto al nacionalismo, volviendo al tema de los extremismos ideológicos –mal argumentados además--, entonces se empieza a dar una línea de opinión respecto a nosotros. Sin embargo, nosotros no hemos tenido tanto problema, por el contrario, mientras más gente va conociendo el concepto más van cambiando los argumentos negativos. Nosotros hemos sido claros: Nosotros no tenemos una postura nacionalista. Para empezar, nosotros estamos poniendo en duda el concepto de Estado-nación. El Estado-nación es la negativa de los pueblos autóctonos del país, los niega de entrada porque el Estado-nación delimita territorios, impone la lengua hegemónica y una visión única del mundo cuando en este país existen diversas maneras de interpretación del mundo y muchas lenguas, alrededor de 68 lenguas vivas, y sin embargo, cargamos con la oficial que es el castellano, lo cual es contradictorio. Nosotros, entonces, no tenemos esta cuestión de reivindicar un asunto nacionalista, como hemos visto en otras bandas que inclusive mezclan los elementos simbólicos del nazismo con símbolos mesoamericanos. Una mescolanza terrible de cosmovisiones sin argumentar y sin saber cuál es la raíz, todo sin investigar, sin tener un contacto real con las comunidades, que es lo que nosotros defendemos: no solamente es tomar su lengua o la cosmovisión de los pueblos para nuestra música, sino realmente entrar en contacto con ellos porque es una obligación en nuestra investigación para difundir las problemáticas reales de los pueblos. Nosotros somos parte de esta realidad y tenemos que estar en contacto con la gente para que, a través de nosotros, se difundan las circunstancias de resistencia en las que están viviendo, actualmente, los pueblos autóctonos de este país respecto al modo de producción capitalista.



¿Cuál es su valoración de la escena del metal mexicano y de las agrupaciones de corte nacionalsocialista ?
Dante y César
Nestor: Cada uno tiene opiniones distintas, sin embargo, lo reconozco, hay bandas que tocan muy chingón, tienen calidad y algunas no tienen nada que pedirle a bandas extranjeras. Hemos tocado con Genocide, con Black Palace, Lead Soldier, hemos tocado con bandas muy underground. Pero mira, te voy a decir la neta: Hemos tocado con bandas desconocidas y conocidas, como los famosos Next, y a mí Next se me hizo una jalada, una chingadera. En cambio hay otras bandas desconocidas y despreciadas que tienen mucha calidad. No te puedo citar todas. Como todos saben también hay entre las bandas un chingo de desunión, no se apoyan entre ellas mismas, pocas son las bandas que te dicen: “Hey, tocaron chido, deberíamos platicar un rato”... no sé. Es un ámbito muy soberbio, lo que en este país causa daño.


Thubini: Y bueno también hay grandes pendejadas y me refiero a estas organizaciones de black metal que apelan a un nacionalsocialismo con toda el disfraz hitleriano. Pero bueno, ahí va el argumento aunque primero sea necesario consignar que es una mamada. Primero, el contacto: muchas de estas bandas se acercaron con nosotros desde Facebook. Ahí platiqué como con cuatro o cinco cabrones que en un principio nos elogiaron: “Tocan pocamadre”, “tienen poder, sus ideas, su música...”, primero el halago, ¿no? Nos escribieron de Yucatán, donde está muy fuerte esa pendejada del nacionalsocialismo, del Estado de México, de Puebla donde hay todo un semillero de neo nazis. Pero la crema tenía una intención que era: “Les queremos compartir y proponer nuestra organización que está tratando de recuperar el nacionalismo... que pinches gachupines... pinche iglesia hay que acabar con todos ellos” y así. O sea, que no mamen, si por ellos fuera todos no tendríamos que ir a España



Vayamos haciendo las maletas...



Thubini: A ver, los gachupines y tu odio no es un argumento. Sutil, con respeto, a los cinco los mandé a la chingada. Les dije: Xipe no es esto, Xipe no busca la enajenación, Xipe no busca más radicalismo ni fanatismo religioso; Xipe busca un estilo con el cual contribuir a cambiar la situación jodida en la que estamos los chavos. Ideológicamente estamos de la verga, a nivel general. Segundo: cuando hubo negativa de nuestra parte, varias bandas empezaron un complot en nuestra contra. Hay vídeos..., una bandilla, tan insignificantes que ni siquiera recuerdo el nombre, hizo un vídeo que se llama algo así como “Contra la escoria”, no habla de nosotros la rola pero si aparecen imágenes en el vídeo contra nosotros, otra banda de Oaxaca llamada Son iok, los Exousia, Aztra, de Colombia, que ya son famosos y de mejor técnica musical que nosotros. Y bueno, viendo ese vídeo dije: ¡Puta!, qué buena publicidad nos están dando estos cabrones...



Nestor: estás organizaciones son el reflejo de lo visceral: “Ahhh mexicas, ahora vamos a sacrificar a todos los gachupines y que nos devuelvan todo lo que nos robaron...” (rostros de absurdo) o sea, que no mamen.



Thubini: Esa banda se cree “rescatadora de la nacionalidad” cuando no existe tal nación, no existen los purismos, menos en nuestros tiempo globalizados. La globalización siempre ha estado y estaba ya presente en los pueblos precolombinos. Ahora, como dice Nestor, estas organizaciones son un reflejo, una imitación, y como esta gente no tiene ni un concepto de sí mismos imitan cualquier cosa.



¿No se trata, acaso, de una estética de segunda guerra mundial (vídeos, imágenes de holocausto y destrucción, armas, etc.) y nazi que ha provocado un “impresionismo” que busca expresar la violencia total? Es decir, ¿no se trata sólo de una estética que busca espantar e infundir respeto sin socavar las consecuencias ideológicas ?



Thubini: Somos seres visuales y somos diurnos. Todo el tiempo somos bombardeados por la imagen. El mundo se maneja por el discurso gráfico, visual. Partiendo de este contexto es válida tu observación porque es una estética agresiva, sumamente agresiva, violenta y radical, y aparte, si le metes el pedo social e histórico, si metes el pedo de nuestras derrotas como país, pues ahuevo que tienes un público impresionado.



Nestor: Hay casos como Nocturnal Mortum que técnicamente son muy buenos, y que los escuchas quizá haciendo de lado la temática y tomando lo que musicalmente sirve. En contraposición, a las propuestas de la ONSP, les dices: ¡No mames!



Thubini: Sí, pero el asunto tiene que ser crítico. Hay banda que dice: mientras toquen chido lo demás me vale verga, no me importa de qué hablen. No, tenemos que pasar ese umbral. Si fueran críticos, esas bandas reconocerían que ideológicamente están jodidos y que no tocan bien. El siguiente paso en la evolución social de la música, de cualquier género, es reflexionar que no se puede desprender técnica de discurso. Es una cuestión de coherencia, de reconocimiento social.





¿Entonces técnica y discurso, en su música, son una exigencia y un objetivo de la banda?



Thubini: De mí parte sí, y pienso que el proyecto se ha hecho serio porque sí tiene un compromiso social ya, ahora. Antes no. De hace dos años a la fecha creo que entendimos y fuimos sensibles a la lectura de que este proyecto sí da para más. La misma gente que nos ha ido a escuchar, nuestras propias experiencias nos han confirmado que sí, que el proyecto genera una contribución social y musical. De la raíz, que era el inicio de la banda, se ha expandido a otras actividades. Nosotros afirmamos que Xipe ya no es una banda de metal. Xipe es un proyecto músico-cultural de trabajo serio, nos esmeramos por hacer la mejor música que podemos y las letras tratamos que sean más exigentes. Xipe ya no sólo hace música, también organizamos eventos culturales, nos dedicamos a la docencia, a la investigación y queremos enfocarnos en mayor grado al trabajo comunitario.



Regresando al proyecto Xipe Vitan Jä'i. ¿cuáles son las lenguas en las que cantan?



Thubini: la mayor parte es nahuatl, en actual disco metimos hñäñu, que es el que llaman otomí en el valle del mezquital, Hidalgo; el triqui de la mixteca alta, el quechua colonial del siglo XVI.



Para terminar, cada uno de ustedes mencione dos bandas de metal o la música que están escuchando actualmente.



Nestor: Yo ahorita estoy escuchando a Alcest, Nocturnal Mortum, que siempre me han gustado. Y la banda que ha influenciado a Xipe desde sus inicios, es una banda del país vasco con un concepto pagano que se llama Numen. Cantan en Euzkera.



Thubini: Yo ahorita traigo muy clavado, en los audífonos, a Sólstafir y Huaral, igualmente Dark Santuary, Lustre y Autumn's Kingdom.



Dante: Referente al black me laten las bandas pioneras: Immortal, que me marca mucho por la actitud satírica del black metal de Abbath. Es una mamada, pero una mamada chida. Numen, con quienes hemos tenido contacto, de hecho hicimos un cover de ellos que les mandamos y que les gustó bastante.



César:Lustre, igualmente por la atmósfera. Fuera del black y del metal estoy muy clavado en el son jarocho y huasteco.
 
Entrevistó: Israel Rojas, Fotografías y vídeo de Gabriela Castelán.




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